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febrero 10, 2022

Frescor de Otoño

El frescor de otoño se comienza a sentir en la Casa Grande, el parrón remece sus parras por encima de un patio de tierra que aún quiere ser indómito

 Los viejaños sentados; cada uno en su trono de mimbre: ella hilando Mientras que el matando las moscas junto a las ascuas de un brasero con la tetera hirviendo y el mate listo.



 Dentro su hijo mayor durmiendo la siesta en una de las habitaciones mientras que su hija menor en el comedor preparándose un té siempre a medio terminar.

 Primer invierno que pasarán los cuatro juntos solos en aquella casa que es su vida.

 ¿Dije solos? Quizás no, quizás ahora la Casa esté otra vez llena de gente no sabemos quienes fueron y como no vemos; damos por verdad que...

 Que no están Que no existen Que han muerto. Y cómo somos tan arrogantes y egocéntricos jamás pensamos en el otro plano de la existencia humana

 El frescor de otoño se comienza a sentir en la Casa Grande, el parrón remece sus parras encima de un patio de tierra que aún quiere ser indómito




Alengüei Kayun


febrero 09, 2022

La brújula


— Buenas tardes don Samuel
—Buenas –respondí con un poco de desatino y distracción


Y la verdad no me importó lo que pensara Laura al escuchar mi entonación al salir de la oficina en busca de un archivador con el informe mensual. Seguramente me quedó mirando y como la conozco fue con una expresión entre extrañada y triste. ¿Triste? Pues si la verdad yo me quedaría mirando así. El día transcurrió normal: ni muy latero ni muy mecanizado. Mi secretaria, la Laurita, me trajo un néctar de damasco por que el calor era bastante fuerte. Seguí revisando papeles y esas cosas entonces sin querer se cayó una pequeña hoja amarilla que contenía un numero, revise de inmediato al reverso pero no había nombre o dirección. Llame a Laurita pare que me viera el asunto y me trajera noticias y así lo hizo. Mientras que yo en una de mis revisiones me quede de pronto con la mente en blanco.


Me he puesto serio de pronto y muy pensativo comencé a hilar detenidamente cada una de las escenas que veía frente a mí y entonces caí en la cuenta: Mi mujer no me ama ya más ... Por la noche llegue a mi casa, mi mujer durmiendo y mis hijas no llegaban, abrí el refrigerador y habían puros yogurt de colación. Tomo uno me voy a la cama. A la mañana siguiente como a eso de las diez me levante ya que era sábado y en la mesa la encontré al fin, estaba sentada comiendo un pan con una leche; me miró, se levantado y se fue a la ventana

—Hola – le digo con un tono melancólico
—Es inútil ya seguir con esto
—¿De qué hablas?
—Samuel. – hace una pausa – , quiero separarme
— Pero... hablemos ....


Pero por desgracia la conozco y sé que era inútil rogarla por que pareciera que se riera de mi y no tan solo de mi, sino que de todo aquel o aquella que le intenta "rogar" por muy insignificante que sea por lo mismo, cuando se levantó de la ventana la deje ir frente a mi

"¿cuando se está perdido a qué o a quien se debe recurrir?"



Pasaron algunos después de ese sábado y me di cuenta que me fascina la pintura, y el teatro, entonces Laura me averiguó dónde se impartían talleres y de esta forma comienzo mi nueva vida, salia por las noches, me puse un trovador y a decir verdad siempre quise serlo sin embargo estaba el miedo de qué hubiese pensado ella, pero ahora no me importaba nada y junto a Laura y el teatro en cierta forma me encontré conmigo mismo. Entonces supe que el teatro era mi brújula para no perderme de mi o eso creí hasta el momento.

Cuando se cumplieron tres o cuatro meses desde que paso todo lo de mi separación y el descubrimiento de mi nueva faceta, mi secretaria Laurita: la mujer que por tres años fue mi amiga, mi mano derecha, mi paño de lágrimas a parte de ser mi confidente me iba a dejar, se iba a ir para perfeccionarse dejándome destruido nuevamente. Sin saber nada y partiendo de cero, es decir, la relación que formamos, que por lo demás no fue fácil construirla, se estaba a punto de extinguir, comprendí tres cosas:


  • Laurita se iría
  • El teatro no era mi brújula de orientación de mi mismo
  • Me convertí en un malcriado estando siempre con ella







Alengüei


febrero 08, 2022

Jubilación anticipada... yo no lo pedí

"Sólo queda una hora. Mi último día de servicio. Jubilación anticipada... Yo no la pedí, pero la descripción lo dijo: un problema cardiaco. Tengo que hacerme la idea que debo despedirme de mi placa; de ella y los treinta y tantos años de protección, servicio, lágrimas. sangre, terror y triunfo que representa. Pienso en la tierna sonrisa de Mabel, en los entrecort que habrá comprado en la carniceria hoy. Pienso en el cabo que he dejado suelto: En algún lugar una niña estará en manos de un baboso sin escrupulos.

"Nancy C. once años. Probablemte ya esté muerta. De camino al almacen donde Vargas dijo que la tenían. Surge el dolor: maldita indigeston o eso espero que sea. Alvares y Mena dos matones todo terreno con incontinencia verbal. Debo actuar con discreción. Respiro hondo para que mi corazón se tranquilize. Pero no se tranquiliza. ¡Vamos, hombre! Te necesita --temblando saca del gaban dos pastillas -- El medico dijo que sería así, Tomate la pastilla te digo -- cae al suelo, golpea el puño contra el suelo, del pecho saca la pistola -- se acabo con actuar con discreción, ... ¡se acabo! -- dice mientras se pone de pie -- Respira abuelo. Que no se diga que estas acabado. ¡Que diablos! Entra al saco, a él le gusta oirlos gritar.

"He visto sus victimas con la cara descompuesta, con los ojos desencajados. Paralizadas hasta el último aliento de vida. No hay gritos.... O llego a tiempo... o demasiado tarde. -- disparos -- No es nada, una herida superficial. ¡Levantate abuelo!

--¡Ignacio! ¡Rindete! Suelta a la niña
--No hay nada que puedas hacerme Verdugo ¿Sabes quien soy? No sabes quien es mi padre. Soy intocable y tú eres sólo un comisario. Mirate, ni para disparar te quedan fuerzas.
--Claro que si -- dice apuntando y dandole en la oreja izquierda

Ignacio cae al suelo, Nancy ya libre gatea al lado del hombre

--Cierra los ojos Nancy, no quiero que veas esto, hazme caso cierra los ojos

"Le quitó el arma... las dos. -- desde atràs se oye un disparo que le llega al hombro - Vaya forma de acabar con un compañero

- Corre a casa Nancy ¡Corre!
- Sientate Verdugo! O te dejo tieso
-Eres tan lento que no me detendras
-¡Sientate!
-¡No me detendras!

Disparos... Grito de Nancy... Verdigo cayó moribundo.

"Al final me he sentado, tal y como me dijo. Las sirenas se acercan. Eatá a salvo. Se hace la oscuridad, pero no me importa. Tengo sueño. No pasa nada, estoy bien. Nancy esta a salvo.




"Mi último día de servicio. Jubilación anticipada... Yo no la pedí, pero la descripción lo dijo: un problema cardiaco. El viejo muere, la niña vive. Me parece justo.






Memorias del Escribano



julio 13, 2021

Noche misteriosa

Esa noche no sé por qué me dieron ganas de salir a caminar, todo oscuro sólo una que otra casa alumbraba la vereda, tenia ganas de ir a su casa, por eso quizás salí. Abrí la reja, baje los peldaños y después de cerrarla mee dirigí con rumbo a su casa, en frente de mí por la otra vereda, dos hombres venían corriendo con antorchas con las cuales y sin consideración empezaron a quemar las casas una por una, me devolví corriendo llegue a la casa avise a mi madre, ella prendió las luces y yo salí con mi hermana con la escopeta.

Al otro día los fui a ver a ver al hospital, no se lo que lo que les paso, sólo sabía que estaban fuera de peligro, la enfermera me dijo que estaban el a la misma habitación que yo estuve cuando sufrí el accidente, mi mamá con mi hermana fueron conmigo, me esperaron en la sala. El hospital tenia ese particular olor que me revolvía el estomago era por eso que llevaba conmigo un frasquito de esencia, mí madre al principio no queso, ella sabia que sentía algo por él, y no quería que fuera sola, in embargo mi hermana la detuvo con un gesto y haciendo otro me dijo que me fuera, fue entonces que entre sola en la habitación, lo vi en la cama y en la otra a su hermano, ambos recuperándose, se me salía el corazón por la boca cuando lo vi con una túnica y los brazos con pequeñas, pero profundas heridas, me acerque muy despacito cuando se despertó y me sonrió, su hermano aun dormía. – Ven – me dijo despacio y con la voz muy débil, me estregó un papel arrugado que saco de bajo de su almohada y fue ahí cuando lo abrase, mi madre entro con cara despavorida, me sostuvo del brazo y me saco a empujones de la habitación, lo único que pude leer de la nota fue “Mi querida…” por que mi madre me lo arrebato y no supe nada más del papel. En ese instante me desconsolé llorando y fue mi hermana la que me consoló ya que mi madre se fue refunfuñando metros más adelante.

Hace pocos días que los dieron de alta y fueron a la casa, era la hora del almuerzo y faltaban bebidas porque habían llegado muchos parientes y amigos para ayudarnos en la minga , me acerque sin que mi madre lo notase a hablar con él para acompañarlo a comprar ya que a él lo habían mandado, y al ver mi carita que ya me salía una lágrima, me guiño el ojo, me tomo de la mano fu conmigo a donde mi hermana y los tres fuimos a comprar no me soltaba la mano, de repente me dice – No pudiste leer la nota cierto – si – le digo yo – no pude – su mano no me soltaba, mi hermana se fue adelante por que había divisado a una amiga, creo que tenia planes porque me hizo una seña con la mano y se fue , yo por mi parte no me quería devolver, me abraso y yo también.




Alengüei

julio 12, 2021

Samuel

No es un capricho de niño chico, tampoco una obsesión por que no considero que me he vuelto loca…. es sólo la seguridad de tenerme a mi misma viéndome a través de un “alguien” inerte a primera vista e inútil para quien no crea.

…mi personaje…

Que no habla….

Que no se mueve a menos que yo lo dictamine…

Que se hace el sordo cuando hay alguien más…


Pareciera que se tratase de alguien con serios problemas motores y mentales y justamente algo así quiere aparentar.

A mi personaje lo cree con el objetivo central de acompañarme mientras que mis pares, sin pensarlo, me sacaban pica haciendo cosas que yo no podía hacer, cosas tan chicas e insignificantes como saltar la cuerda ¿quién no ha saltado la cuerda una vez en su vida?

Hoy por hoy mi personaje me sigue acompañando y hemos crecido los dos, él mas rápido que yo ya que es mas viejo y según los que lo conocen, tiene los años de vida algo parecido a los perros.

…no lo puedo dejar…

…no puedo desaprender a dejarlo a mi espalda tras una vuelta en la cama… Lo intente y dolió todo un día.

Llegó a mí cuando era una niña y él un flamante flaquito con su roja jardineriíta y nuevo ¿me estaría esperando? Esa cosa sin vida aparente me acompaño y me acompaña.

Con los años van cambiando las prioridades, las necesidades, sueños y deseos. Ya no imaginas las mismas cosas. Y ocurrió que entre estos cambios mi personaje fue abandonado dos años – mis 14 y 15 años y era normal, estaba cambiando, estaba transformándome en quizás que cosa. Hata que un día me llamó. Me había enviado señales en el sueño. Racionalmente eso es ilógico y psicológicamente hablando era yo quien lo estaba necesitando o algo sí. Pero usemos la imaginación y digamos que me llamaba…. Es más..... Más de cuentos que es lo mío y me fascina.

Desde entonces y hasta ahora mi personajillo, ya viejo, también transformado, más sabio, más… reflexivo, tolerante y todas esas cosas…. Sigue conmigo…

Lo intente dejar…. Intente que en una vuelta se me olvidara tomarlo, intente tratarlo como lo que verdaderamente racionalista es….pero no puedo… mas bien no quiero.

Es el único ser que no se ha ido sin que yo le diga que vaya…. Porque mía es su voluntad.









 Alengüei Kayun








julio 11, 2021

Dos de Enero del `90

Un hombre está frente a mí, muy cerca de mí. Es un muchacho; diecinueve años, ojos pardos, piel morena por el sol de los potreros. Rápido, definitivo, delicado conmigo, pero a la vez firme. Comprendo entonces que lo esperaba. Le echo los brazos al cuello y él entonces me besa, sin que por entre sus pestañas las pupilas luminosas cesen de mirarme.

Camino, pero ahora me guía un jovencito. Una vez en la casa la oscuridad es completa, pero una mano tibia busca la mía incitándome a continuar. Quedo de pie junto al umbral de la puerta que no veo, doy un paso dentro del cuarto. Todo el calor de la casa pareció concentrarse aquí. Oigo pasos muy leves sobre la alfombra, pasos de pies desnudos. El jovencito está nuevamente frente a mí con el torso sin ropa. Casi sin tocarme desata mis cabellos, permanezco a los pies de la cama y lo abrazo fuertemente y con todos mis sentidos. Lo estrecho firme, lo estrecho contra mí con todas mis fuerzas, siento correr su sangre por todas sus venas, siento agitarse la burbuja de un suspiro. En mis brazos toda una vida física. Tiemblo.

Entonces él se inclina sobre mí y rodamos al centro de la cama, su cuerpo me cubre como una gran ola hirviente; me acaricia, me quema, me hace suya, me arrastra desfallecida. A mi garganta sube algo así como un sollozo, y no sé por qué empiezo a quejarme y no sé por qué me es dulce quejarme, y también es dulce a mi cuerpo el cansancio infligido por la preciosa carga que pesa entre mis muslos.

Cuando desperté aún era temprano, no quería abrir los ojos; no quería olvidar lo soñado. Los fui abriendo lentamente hasta ver el techo blanco. Sonreí. Me levanté lenta y me vestí.

Estamos en la mesa del comedor, sentados uno al lado del otro, nos miramos de reojo. De pronto él me abraza cruzando su brazo izquierdo por mi espalda llegando a mi cintura, atrayéndome hasta él y con mis labios en su cuello susurré: Soñé contigo anoche

— ¿Qué soñaste? - me dijo en voz baja mientras todos comían pareciendo que nadie estaba interesando en nosotros.
— Soñé que hacíamos el amor.

Cuando dije esto sentí un fuerte apretón en mi muslo izquierdo. Sentí como su mano bajaba desde mi cintura hasta mi muslo.

— ¿Excitada? - me preguntó con voz ronca

Me di cuenta que era un niño, y me dio tanto gusto que así fuera.

— No - contesté - , hasta que te acabo de oír... - contuve la respiración y tomé aliento para decir finalmente - ¿Y usted?
— Sí
— Pero nos miran
— Lo sé.




Alengüei Kayún

julio 10, 2021

La leyenda de Antonia (Part 1)

— ¡No te voy a permitir que me hables así Antonia! Soy tu padre y me debes respeto.
— Emilio por favor, no le grites a la niña. Deja que nos explique.
— ¡Gelga no te metas.... Por.. Favor!
— ¿Pero Emilio?
— Déjelo mamá. - y mirándolo a los ojos- deje que grite todo lo que quiera. Ya no puede hacerme nada más de lo que ya me ha hecho

Antonia sin dejar de mirar a los ojos de su padre, recoge su morral y se marcha

— ¿A dónde crees que vas?.... ¡Antonia!

La puerta se cerró tras de ella de un solo golpe dejando a Emilio con la palabra en la boca y su buena madre Gelga con una mano cruzada en el vientre y con la otra en la boca negando con la cabeza.

Emilio salió enfurecido tras su hija, pero ésta ya no estaba

— ¿A dónde fue la Antonia? - Emilio le preguntó a Paula que era la amiga de Antonia y última que la vio salir
— No sé don Emilio, tomó el caballo y se fue con rumbo al bosque...
— Siempre hace lo mismo esta chiquilla de mierda! ¿Qué tanto hará en ese maldito bosque!

Paula lo miró pensando que su amiga desde niña no encontró mejor lugar para esconderse cuando se sentía presionada...

Antonia se fue a caballo rumbo al bosque, ya una vez en el interior se bajo del caballo empezó a caminar con la rienda en la mano y el caballo caminando a su lado. No quería volver a su casa.


Un hombre tomaba fotografías en otro lado del bosque. Era contador y estaba ahí de vacaciones tomando fotografías para el recuerdo. Tan concentrado estaba en esta tarea, que no se dio cuenta que en el siguiente paso había un vacío, dio el paso y como consecuencia se cayó de una pequeña loma de piedra cayendo al suelo inconsciente.

Antonia que caminaba aparente sin rumbo levantó su cabeza y vió a lo lejos algo externo al bosque, se acerco y a medida que lo hacía se dio cuenta que un hombre se había caído del barranco y estaba inconsciente. dejo la rienda, se agacho, lo examinó, le desabrocho la camisa, se percató si aún respira. Lo hacia, pero muy débil. Posteriormente lo subió al caballo y lo llevo a una fuente ubicada en el claro del bosque. Aquí lo sumergió, apoyando la cabeza en su brazo, le tapó la nariz hundiéndolo brevemente con el fin de refrescarlo. Ya respiraba mejor, en la caída se había goleado uno de sus pulmones y se había hecho una que otra herida y rasmillón.

Una vez ya en la cabaña el hombre despertó en una cama tapado con una frazada, vió que frente a él y dada de espaldas una mujer joven alimentaba el fuego de la chimenea.

— ¿Qué me pasó?
— Te has caído - entonces el hombre se toca el pecho y a ver que su cuerpo estaba cubierto por vendas se sorprendido
— ¿Y mi ropa?
— Se esta secando - el hombre la mira extrañado
— Tranquilo, soy enfermera- él se sonríe.
— ¿Qué lugar es éste?
— Tañi ruka - dijo ella en otro idioma
— ¿Perdón? - el hombre no logró entender. 
— Mi refugio.
— Am ya entiendo. - el hombre de pronto se incorpora raudamente de la cama -¡Debo irme!
— Si quieres mojarte...

El hombre mira por la ventana y ve que efectivamente esta lloviendo y resignado vuelve a acostarse

— ¿Cómo te llamas?
— Antonia, ¿y tú?
— Diego. ¿Puedo decir, cuando llegue a la capital, que me ha rescatado la mujer mas hermosa de este lugar?

Ella sonrrié agachando la cabeza...

— Como quieras.

Hubo silencio y luego de un rato Diego se da cuenta que solo hay una sola cama

— ¿Dónde vas a dormir?
— Aquí.

A la mañana siguiente Antonia al despertar, ya Diego no estaba, sin embargo en su lugar se encontró con un collar de plata con un símbolo grabado.



Continuará...

julio 09, 2021

No me pidas que elija

Estando en una sala de hospital encontré a una mujer de setenta y cinco años que tejía un chaleco, desvié la vista hacia el otro extremo me encontré con los ojos grandes y vivos de un niño de siete años que mantenía su mirada sorprendida e inmóvil en una de mis manos, seguí la ruta de sus ojos y entonces me di cuenta y le sonreí. Le pedí que se acercara y la tocara sin miedo, el niño obedeció y ésta le devolvió un dulce.

Era mi turno de ser atendida y al entrar vi sus cálidos ojos, esos ojos que me vieron de niña jugar a las bolitas y a los autitos a control remoto. Me hizo pasar y me reviso como iba con la prótesis, me pidió los datos acostumbrados y me dio hora para quince días más, al terminar alzo la vista y me dijo

— ¿Y aun sigues con los autitos coleccionables? - su voz era cálida y con cierto dejo de nostalgia que sólo yo le podía detectar.
— Si - los tengo en una estantería en el comedor 

Se rio sutilmente como recordando cuando me veía de pequeña

— Tú siempre me quedabas mirando como jugaba con ellos - le dije con una expresión falsa de extrañeza
— Si, siempre me gustaba verte jugar y verte siempre con pantalón. Recuerdo cuándo un día tu madre te quiso poner un vestido rosado con blondas en el cuello, mangas y donde termina el vestido, pero te lo sacaste encondida y apareciste con una polera y un pantalón corto.

Todo iba bien hasta que me pregunto por mi vida actual, entonces lo mire y le dije que me había casado con un compañero de la universidad llamado Luis, pero nunca lo he olvidado. Al decir todo me fui de la consulta ya que la viejecita u estaba tejiendo ahora venia por una prótesis en su pierna

Llegue a la casa y ahí estaba Samuel mirándome desde arriba de una mesita junto a la ventana, le salude como si fuese uno de nosotros y prepare almuerzo. Abrí el bolso en el sillón para sacar los exámenes y de éstos cayó un papel de recetas pero en lugar de escribir el nombre de algún remedio, decía con una letra poco clara: 

"yo tampoco me he olvidado de ti" 

Sentí cómo un hielo bajaba por mi espalda en el momento que Lucho entró cerrando la pueta tras de sí, automatizarte arrugue el papel y lo tire a la basura.

Recibí a Luis mirando a Samuel como cómplice de un secreto mudo y esa noche serví la cena normalmente y nos fuimos a la cama.

Volví en un mes más a la consulta de mi doctor y volví a mirar sus ojos, me reviso como andaba la prótesis y luego como si fuera lo más natural del mundo, me invito a salir. Lo miré asombrada, luego me senté frente a su mesa, junte mi mano con la prótesis en señal de oración y cerrando los ojos le dije con voz  muy solemne: 

— No me pida que elija, se lo suplico por que entonces tendría que elegir con el corazón y no con la cabeza

Abrí mis ojos y lo encontré sonriendo, se levanto y miro por la ventana un par de segundos, posteriormente se volteo, tomo mi brazo, sus manos eran tibias y me dijo: 

Tu brazo necesita de la prótesis, sino no funciona cada quince días tendrás control por tres meses
— Gracias Cesar. 



Alengüei Kayún 









abril 01, 2021

Nunca respondas a Ellos

Una madre soltera y su hija de alrededor de los 12 años, fueron invitadas por los abuelos por motivo de su cuadragésimo aniversarios de casados, la madre quien se encontraba muy atareada y francamente no se la llevaba muy bien con su padre, decidió que la niña fuera sola a dicha cena. 

La pequeña se la paso muy bien y sus abuelos estaban muy felices de que ella los acompañara, pero a la vez molestos con su madre por haber tenido el atrevimiento de no asistir. Ya eran altas horas de la noche así que se dispusieron llevar a la niña a su casa, al llegar el abuelo aparco el coche y se dispuso a entregar a la niña a la puerta de la casa, se percataron que algo andaba mal, así que hicieron esperar en el coche a la niña, pero no les hizo caso y fue atrás de ellos sin que lo notasen, para así ver qué pasaba.

Al entrar a casa no pudieron con lo que vieron, la abuela grito horriblemente al ver a la madre de la niña, tendida en el suelo de la sala, los muebles y objetos estaban de cabeza, ella yacía muerta, estaba con una expresión de pánico y horror en su rostro, la cual nunca pudo olvidar, había una nota a su lado llena de sangre escrita por ella la cual decía "nunca respondas a ellos"

La pequeña quedo ahí sin escuchar nada ni a nadie viendo a su madre fijamente sin poder hablar o expresar algo, mientras sus abuelos con desespero, le sacaban de ahí para llamar a la policía, se abrió un caso, el cual no tardó mucho en cerrar por falta de evidencia, los forenses declararon muerte súbita imprevista al no tener explicación. 


Luego de ese suceso tan trágico la niña se tuvo que mudar con sus abuelos, quienes quedaron a cargo de la pequeña, éstos vivían en una casa humilde, en lo que fue una urbanización militar casi deshabitada, pero  a ellos les encantaba vivir ahí ya que a su edad les gustaba la tranquilidad y el silencio de dicha zona, puesto a que no tenían vecinos cerca, 

Ya habían pasado 2 años desde entonces. Una noche tuvo una pesadilla se despertó y bajo a la cocina por agua, al subir se asomó por su ventana y vio a una chica vagando por las calles, miro el reloj y eran las 3:33 de la madrugada, 

¿Qué extraño  – pensaba la niña – que hacia alguien tan tarde por ahí? 

Pero sin darle más importancia se fue a dormir, a la mañana siguiente les comento a sus abuelos lo que había ocurrido,  a lo que respondieron que seguro había sido una pesadilla o cosas de su imaginación, dándole muy poca importancia. Con el pasar del tiempo sus abuelos la comenzaban a dejar a la hora de salir puesto que ya esta mayorcita y podía cuidarse sola, o hacía comida y ordenaba un poco la casa.

Una tarde cuando los abuelos estaban de salida ella se encontraba en la sala viendo la televisión cuando de pronto escucho su nombre; 

–  ¡Elizabeth...! 

¡¿Pero si estoy sola?!

Sus abuelos habían ido de compras, se asustó e ignoro la extraña voz, pasadas las horas, se decidía a dormir, ya en cama, escucho como de nuevo le estaban llamando, pero esta vez respondió como si hubiese sido su abuela aunque ella había salido con sus vecinos tal vez decidió llegar más temprano, o eso quiso pensar. 

–  Dime Abuela. – No escuchó nada a su respuesta, así que volvió a decir lo mismo pero esta vez mas fuerte – ¡Dime Abuela!  

Al no tener una respuesta, si había alguien en casa, se asustó aún más al notar que no había nadie y que su abuela no había llegado, subió corriendo al cuarto de sus Abuelos y tomo un bate, quedándose ahí  mientras anotaba todo en un diario, así ellos sabrían que no fue una pesadilla y podían creer en sus palabras. 

"Diario: 

Volví a escuchar esa voz, que me llamaba,  le volví a responder, necesitaba saber que estaba pasando, tenía mucho miedo, cuando de pronto escuche pasos correr hacia mi cuarto, salte de la cama de mis abuelos y me asuste, la puerta comenzó a abrirse lentamente, grite y me levante, me asome al pasillo y no había nada ni nadie. Comencé a llorar frustrada, intente llamar a mis Abuelos pero el teléfono no sonaba, era como si estuviese desconectado, a través del teléfono en mi último intento desesperado por hacerlo funcionar volví a escuchar mi nombre, lance el teléfono y corrí a mi cuarto tranque la puerta y me aferre bajo mi sabana, escuche la puerta de la casa, unas llaves como si mis abuelos hubiesen llegado, escuche mi nombre nuevamente. 

–¡Elizabeth...! 

–¡Abuelos! - respondí aliviada pensando que habían llegado 

Baje corriendo las escaleras y mi sorpresa fue, que no había nadie, ¡oh dios! no paraba de llorar subí de nuevo a mi cuarto temblorosa, y con mucho pánico, al llegar ahí, la vi, era la viva imagen de mi abuela, pero no era ella, lo sé por esa mirada vacía y llena de odio, y lo supe aún más cuando me dijo "jamás respondas a nosotros" , se desvaneció Las luces comenzaron a parpadear en toda la casa y los objetos y muebles a moverse de un lado a otro, yo no paraba de gritar asustada 


–¡ Tengo tanto miedo!, ¡quiero a mis Abuelos! ¡¿qué está pasando?!" 

La cama comenzó a temblar bruscamente y fue ahí cuando el Ser oscuro se fue materializando  en la figura de la anciana tomándole los tobillos a la pequeña mientras que ella se aferraba a su cama llorando y gritando, cuando de pronto la puerta de la entrada abre de golpe y se escuchan pasos corriendo por las escaleras al escuchar los gritos la anciana sintió la oscura sensación de años atrás y al llegar golpeo la puerta bruscamente. y aquel Ser oscuro se desvaneció dejando a la pequeña tirada en la cama con los tobillos marcados. 

Al verla la abuela la sostuvo entre sus brazos y mientras la consolaba se dio cuenta del Diario que contaba toda su experiencia,  Una ves que se calmaron las cosas, la pequeña le fue explicando cómo fueron ocurriendo las cosas, y mientras la anciana escuchaba, era como estarse escuchando ella misma a su madre, y luego recordando lo mismo con su hija y entonces lágrimas rodaron por su rostro y explicándole a la pequeña que aquellos Seres de oscuridad aprovechan la vulnerabilidad del miedo para alimentarse de las almas de quienes les responden al llamado- por lo que la única forma de que no te lleven es no hacerles caso al llamado .

La pequeña más nunca volvió a responder cuando escuchara su nombre estando sola.







Anónimo

Texto de Dominio Público 

marzo 21, 2021

Los Días Perdidos

Pocos días después de haber adquirido una lujosa finca y cuando volvía a casa, Ernst Kazirra avistó a lo lejos a un hombre que, con una caja sobre los hombros, salía por una pequeña puerta de la cerca, y la cargaba en un camión.  No le dio tiempo a alcanzarlo antes de que se marchara. Decidió seguirlo con el coche. El camión hizo un largo trayecto hasta lo más lejano de la periferia de la ciudad, deteniéndose al borde de un barranco. Kazirra salió del coche y se acercó a mirar. El desconocido descargó la caja del camión y, dando unos pocos pasos, la arrojó al barranco, que estaba lleno de miles y miles de otras cajas iguales. Se acercó al hombre y le preguntó:

–Te he visto sacar esa caja de mi finca. ¿Qué había dentro? ¿Y qué son todas esas otras cajas?


El hombre lo miró y sonrió:


–Todavía hay más en el camión, para tirar. ¿No lo sabes? Son los días.

–¿Qué días?

–Tus días.

–¿Mis días?

–Tus días perdidos. Los días que has perdido. Los esperabas, ¿verdad? Han venido. ¿Qué has hecho? Míralos, intactos, todavía enteros. ¿Y ahora…?


Kazirra miró. Formaban una pila inmensa. Bajó por la pendiente escarpada y abrió uno. Dentro había un paseo de otoño, y al fondo Graciela, su novia, que se alejaba de él para siempre. Y él ni siquiera la llamó.

Abrió un segundo. Había una habitación de hospital, y en la cama su hermano Josué, que estaba enfermo y le esperaba. Pero él estaba en viaje de negocios.

Abrió un tercero. En la verja de la antigua y mísera casa estaba Duk, el fiel mastín, que le esperó durante dos años, hasta quedar reducido a piel y huesos. Y él ni pensó en volver.

Sintió como si algo le oprimiera en la boca del estómago. El transportista se mantuvo erguido al borde del barranco, impasible, como un verdugo.

–¡Señor! –gritó Kazirra–. Escúcheme. Deje que me lleve al menos estos tres días. Se lo ruego. Al menos estos tres. Soy rico. Le daré todo lo que quiera.


El transportista hizo un gesto con la mano derecha, como señalando un punto inalcanzable, como diciendo que era demasiado tarde y que ya no había ningún remedio posible. Entonces se desvaneció en el aire y al instante también desapareció el gigantesco cúmulo de cajas misteriosas. Y la sombra de la noche descendía.







 

Los días perdidos 
 Las noches difíciles (1971), 
Dino Buzzati 
(1906–1973).


mayo 17, 2020

Pedacito de Luna

Érase una vez, una noche en la que la luna brillaba tanto. Recuerdo que yo había cenado y salido para afuera, a mi guarida, que era un rinconcito entre medio de los arbustos y unas plantas que expelían un aroma riquísimo, en el lugar habían unos maderos y sobre ellos unas telas acuadrillé de celeste con blanco, junto a la pared de un cuarto pequeño que servía para almacenar la leña de todo un año, los troncos que mi padre había ahormado, mas las telas, mas un cojín bien grande de color azul; eran los artilugios perfectos para reposar en un sofá improvisado, y muy cómodo. y poco a poco me fui acurrucando ahí, quedando con la vista al cielo. 

Imaginé tantas cosas, hasta que de pronto empece a sentirme liviano. Me había ensimismado, sentía todo con más sensibilidad: los aromas, los colores, mi respiración, las palpitaciones de mi corazón; podía sentir como la sangre corría por mis venas.. Siempre mirando al cielo, aquella luna maravillosa, que de pronto se movía, y en mi cabeza un sonido: agudo y contaste. La Luna se vía encima de la Tierra a toda velocidad, como si se fuera a estrellar, pero al estar a unos cuantos metros de mi, un trocito se desprendió mientras que el resto volvió a su lugar.

Aquel Pedacito de Luna poco a poco fue tomando forma de la mejor maravilla que Díos había hecho en el mundo: una mujer: su apariencia era mordica; alta, piel blanca, cabellos blancos- Llevaba un vestido de un azul metálico blanco con ciertos detalles en color negro, lleno todo muy brillante- Luego de hacer una venia para saludarme, extendió su mano tocando la mía haciendo que una electricidad corriera por todo mi cuerpo, haciéndome despertar de mi trance al tiempo que ella con los ojos fijos en los míos parecía tomar mi lenguaje para comunicarse, 


— No tengas miedo – sentí su voz dentro de mi mente – no te haré daño
— Hola ¿en qué te puedo servir. Princesa de la Luna
— Necesito recopilar toda la inteligencia del mundo, y necesito de ti para que me ayudes 


Fue entonces que sin haber soltado mi mano ningún minuto, me hizo levantarme de mi acogedor rinconcito, y al hacerlo, me sentí tan liviano como una pluma, ¿y cómo no? si al ponerme en pie, solo mi alma se levantó dejando mi cuerpo reposar plácidamente, como si estuviera dormido. Todo me parecía normal e incuestionable, como si fuese un Pacto de lectura, en dónde todo es posible, pero esta ves en ves de leer  un libro, me sienta como uno de sus personajes. Nos transportabamos dentro de una esfera transparente muy flexible, sin ningún tipo de gravedad, moviéndonos casi a la velocidad de la luz, yo veía solo estelas de colores desde un punto medio hasta que llegábamos a nuestras paradas. Museos, bibliotecas, pirámides, Las Ruinas de Machupichu, Palenque, Teotihuacán, las Biblias del muco. 

Cuando entrabamos a las bibliotecas yo veía como la esfera se desasía, la mujer solo miraba y los libros se alzaban solos, se hojeaban solos, a velocidades inhumanas y al momento de ser devueltos a su lugar, éstos yacían vacíos, puesto que el conocimiento era literalmente absorbido por ese ser. Aquella extraña y enigmática mujer se leía todos los libros de una manera impresionante . Libros más de cuatrocientas páginas y en unos cunados segundos los leía. Sin embargo lo más terrorífico de todo era que a las personas que estaban en aquellos lugares; con solo mirarlos, les sacaba toda la inteligencia, dejándolos en estado vegetal

— ¿No te da lastima dejarlos así?  –  apenas si me salió la voz por la impresión que me llevaba
—  Ellos están siendo transportados a otro lugar importantes para ayudarme, allá los esperan cuerpos mas jóvenes y fuertes. — ¡Vaya! ¿y por qué a mi no me haces nada?
— Tú sirves mucho más de lo que crees, y más que todo ellos, puesto que yo puedo, no solo ver tu mente, si no tu corazón. No escondes nada a pesar de estar horrorizado con lo que acabas de ver. No necesito sustraerte nada, ya que me permites leerte por completo. Ademas tienes la intención de destruirme, por que todo serhumano le teme a lo desconocido, pero tú no lo harás.   Gracias por confiar en mi – dije ahora con la voz más segura 

La aventura duró tres días. Ella podía levitar,, hacerse invisible igual que a mi, la gente no podía entender como los libros eran sacados de sus estantes hojeados y vuelto a sacar, Pero el asombro fue mayor al ver a los científicos, doctores y sabios de todo el mundo vuelto vegetales- Nadie sabía nada, nadie le daba una respuesta solida. 

Hasta que después de mucho tiempo recorrer, volvimos a mi rinconcito de los maderos, mi cuerpo reposaba como durmiendo en aquel cojín azul.: yo volví a sentirme pesado, abrí lentamente los ojos, parpadeando lento, aún la veía frente a mi, toda iluminada y brillante en ese azul tan hermoso. La contemplaba con dulzura, hasta que en mi cabeza se volvió a oír el sonido agudo y constante de la Luna mientras se acercaba. Ella se despidió de mi con un beso, suplicándome que nunca pensara en destruirla

— Jamás te destruiré, mi Bella Dama  ama a todas las civilizaciones que estén bajo tu cargo, a esta gente que dejaste vegetal recuperalos
— Así será  – me dijo – transportaré sus cuerpos a donde te mencioné y vivirán felices en funcionalidad con tu mundo. Reaparecerán otra vez pero más jóvenes. Y contigo voy a ser lo mismo, haré que el tiempo no pase por ti, serás así eternamente. hasta que tu tiempo se cumpla  

De esta forma ella se engancho otra vez a la Luna en un proceso regresivo a como había llegado convirtiéndose en ese Pedacito de Luna que faltaba y la Luna así volvió a su órbita.



 

Relato oral por 
Cruzart Dominguez

 Escrito por
 Alengüei Kayún 

febrero 04, 2020

Mito de Narciso

            Junto a una fuente Clara, no tocada por el hombre, ni bestias, ni calor de sol, llega Narciso a descansar; al ir a beber en sus aguas mira su propia imagen y es arrebatado por el amor, buscando que aquella imagen es un cuerpo real; queda inmóvil ante ella, pasmado por su hermosura: sus ojos, su cabello, sus mejillas y su cuello, su boca y su color. Y admira cuánto es en él admirable, y se desea y se busca y se quema, y trata inútilmente de besar y abrazar lo que mira, ignorando que sólo es un reflejo lo que excita sus ojos; sólo una imagen fugaz, que existe únicamente porque él se detiene a mirarla.

              Olvidado de comer y dormir, queda allí inamovible, mirándose con ansia insaciable, y quejándose a veces de la imposibilidad de realizar su amor, imposibilidad tanto más dolorosa cuanto que el objeto a quién se dirige parece, por todos los signos corresponderle y súplica a quién mira que salga del agua y se le una y, finalmente, da en la cuenta de que se trata no más que de una imagen inasible, y que él mismo mueve el amor por qué es víctima. Anhela entonces apartarse de sí mismo para dejar de amar, y comprende que eso no le es dado, y pretende la muerte, aunque sabe que, al suprimirse, suprimira también a aquel quien ama.




Alengüei Kayún





febrero 03, 2020

El Pan




Cierta vez, Juanito oyó decir a su padre que el pan salia de la tierra, y que la tierra daba al hombre lo que se le pudiera. Todo era cuestión  de un poco de trabajo y de tiempo.

Muy entusiasmado, Juanito se lo contó a otros niños, y todos se pusieron a cavar a la tierra en el jardín para sacar el pan.

Al cabo de un rato lograron abrir un hoyo bastante hondo; pero del hoyo no salía más que tierra y algunas piedras, y nunca se veía el pan. Entonces los niños dijeron a Juanito que era un mentiroso.
Juanito se puso triste y fue a decirle a su mamá lo que pasaba. Ella, entonces lo tomó y llevo onde estaban sus amigos.

Al legar, la mamá les dijo; "El pan no sale de un hoyo, sino de la tierra. En a tierra se siembra el trigo; después el molinero muele el trigo y lo convierte en harina, en seguida el panadero le hecha agua al harina y hace una masa. Esa masa la corta en pedazos pequeños y la coloca en el horno para cocerla, y después de un rato sale convertida en pan.

"Ahora saben ustedes, continuó diciendo la mamá, que para hacer pan se necesita harina que para hacer harina, se necesita trigo y para que haya trigo se necesita tierra. y sin tierra y sin trabajo no puede haber pan





Silabario hispanoamericano
Adrian Duffocq Galdames 
Pág 61 (Año 1948)









por Alengüei Kayun

febrero 02, 2020

El Gigante




En un país muy le ja no la gen te era muy 
pe que ña y por eso se llama el país de los
e na nos 

Un  día  llegó  un  gi gan te   Todos los e na nos le 
tu vie ron miedo al   prin ci pio.  al verlo tan grande; pero después vieron que el gigante no era malo y tenía buen  ge nio y se fueron
a cer can do hasta que ter mi na ron  ju gan do  con él. Lo malo estaba en que los enanos se 
can sa ban  muy pronto, por que el gigante caminaba muy li ge ro; en ton ces él se ponía a dormir es pe ran do  que  lle ga ran  los enanos.

Cierta vez el gigante no se des per tó por que tenía mucho sueño. Entonces ellos, por jugar le 
qui ta ron su reloj y lo es con die ron 

Cuando despertó, el gigante cogió, también por juego a un e na ni to y lo levantó muy algo en la palma de la mano. El enanito, muy asustado, le contó que el reloj estaba debajo de árbol, tapado con una al fom bra. Entonces e gigante para 
de mos trar le  que no estaba  e no ja do  se arrancó  un bolsillo para que con el  ge ne ro   se  hi cie ra  un par de abrigos. 







Silabario hispanoamericano
Adrian Duffocq Galdames 

Pág 59 - 60 (Año 1948)

febrero 01, 2020

Pingüinos



Los pin güi nos son aves que viven en las orillas del mar y donde hace mucho frío.

Estos pájaros caminan muy despacio y no pueden volar porque tienen las alas de ma sia do cortas. Pero en cambio, con estas aletas pueden nadar muy bien debajo del agua y pescar muchos peces.

Los huevos fritos de pingüinos tienen gusto a pescado.

Desde lejos, los pingüinos parecen niños que 
es tu vie ran jugando sobre hielo.

En la An tár ti ca  chilena y argentina hay mucho pingüinos.






Silabario hispanoamericano
Adrian Duffocq Galdames 
Pág 57 (Año 1948)









por Alengüei Kayun

  

enero 03, 2020

El joven Artemiso

Artemiso estaba escuchando música como cada noche, en su cuarto, cuando de pronto siente un pequeño tumbo en la ventana y al ver por la ventana se da cuenta que es su amiga quien con una sonrisa lo esta mirando e invitándolo para salir y escaparse de todo. Una ves fuera él la abraza dulcemente como si fuese la más maravillosa joya que se ha encontrado. Ella le corresponde con el mismo fervor que él, y así entonces emprendieron el camino al bosque.

— Más a prisa  –  dice ella sonriendo en verdad feliz 

El joven Artemisio así lo hizo acelerando más y más hasta que en el medio del bosque la rueda de la silla saltó por los aires haciendo que tambaleara y su amiga volara cayendo unos cuantos metros, más allá y con el impacto se asustó el joven yendo a verla si se había hecho daño, pero milagrosamente tenía algunos rasguños y le dolía un poco la espalda, así que al ver que estaba bien fue en busca de la rueda y con su maletín de  herramientas la ajustaba nuevamente y refuerza las otras con los aditamentos necesarios, de esta forma retomaron por el bosque pero ya más calmados llevándola con toda esa suavidad que lo caracteriza.

— ¿Te sientes bien mi chiquitita? 
— Por supuesto que si corazón, tú no te acongojes, ni te acongojes ni te azotes, sigo bien. 

Artemiso sigue adelante y en un dado momento la silla se detiene, ella desconoció el motivo, pero no preguntó y su corazón saltó al estar ahora frente a ella le extendió la mano delicadamente y ella le responde haciendo que con su mano derecha la toma de la cintura mientras que con su izquierda la sostiene de la mano y ella sonríe como si fuese un sueño y así se acerca a ella para posar sus labios sobre los de ella y un beso apasionado  y sincero ilumina esas dos almas estremeciéndolas,no se sabe si de frío o de placer, pues así el joven Artemiso, fue en busca de leña para hacer una hoguera y proponiéndose quedarse ahí para siempre quedándose profundamente dormidos, no sin antes como dos niños juguetear como dos niños hasta descubrirse alma con alma.








por Alenguei Kayun 




agosto 17, 2019

Una madrugada en la Estación de Metrotren

Caminando de regreso a casa me encontré con una niña que llevaba lentes más grandes que los míos, con sus rodillas dobladas y una de sus manos con cierto grado de espasticidad, igual que yo. Me miraba viniendo en mi dirección imitando todos mis movimientos y posturas, era verme al espejo pero con sus movimientos opuestos a los míos.

Me detuve y ella se detuvo, yo levanto mi mano derecha y ella levanta también su mano derecha. Inclino mi cabeza hacia mi costado izquierdo, ella inclinó la suya en la misma dirección. Sentí algo de susto, pero no terror puesto que no era mi reflejo, lo que si me extraño fue que nadie parecía verla, más que yo. Pasaban casi por encima de ella y no parecía importarle otra cosa que no fue imitarme. Avancé un paso con el pie derecho, ella hizo lo mismo y con el mismo pie, luego el otro; siempre yo primero y después ella hasta estar frente a frente y algo ocurrió.

Estando de frente con las puntas de mis zapatos topando con los de ella no me pude mover a mi voluntad. Comprobé así que ella fui yo de niña, su cabeza me llegaba al estómago, yo mirando hacia abajo a sus ojos café oscuros, y ella hacia arriba vendo los mismos, ambas con los brazos abajo. De pronto fue ella quien tomó el control de movimientos; ahora era yo quien la imitaba: levantó su mano derecha a centímetros de mis costillas del lado izquierdo con la palma hacia mí, segundos después mi mano a centímetros del costado izquierdo de su cabeza. Colocó su rostro de frente (mirando a mi estómago) obligándome a realizar lo mismo (mirando yo de frente un viejo edificio metálico). Quería bajar mi cabeza para poder mirarla, pero fue inútil. Tuve miedo. Los próximos segundos pasaron fugaces.

La niña estiró su brazo entrando en mi cuerpo provocando que yo estire también mi brazo mientras sentía que hervía mi cuerpo. Ella dio un paso al frente. Yo la imité. Sentía que atravesaba una línea... Al otro lado se me doblaron las piernas, pero algo me sostuvo, o más bien alguien que no reconocí, sin embargo sentía muy cercano... Me sonrió y me dijo "Bienvenida". De la niña nunca más supe, quizás también la recibieron...












por Alengüei Kayun





agosto 16, 2019

Primera muerte



Vivíamos juntos, yo era sus ojos, él el primer hombre que conoci... mi papá, pero después de los 9 nunca más le dije así, esa vez salimos a dar una vuelta, un poco más al frente estaban construyendo una noria pero no había enrejado que avisara del peligro. Cuando dí el paso, lo dí mal: las tablas sobrepuestas cayeron dejándome el pie atrapado. Caí al suelo, varia gente tratando de zafarse sin lograrlo

— ¡Es inútil!
—¡Está fracturada!
—La única manera es que se meta a la noria de cuerpo entero para luego poder sacarla

Unos hombres daban sus crudas opiniones cuando escuché la voz mágica

— Cálmate mi niña, respira


Pero ya no podía más, sentía desvanecerme. Se me acercaba la hora. Me tomó en sus brazos de la cintura para arriba.

— Mirame, abre los ojos. María Teresa, por favor no te vayas, no...Maria Teresa mirame
no cierres los ojos, Marité

Ese "Mirame" lo susurró. Sentí algo en el tobillo

Lo siento Aroldo

Cerré los ojos y dejé de respirar, ya no podía seguir allí. Lo siguiente fue negro. Desperté con los ojos bien abiertos y con la boca abierta tomando todo el aire que podia tomar. Fue la primera vez que morí. Eran las siete am








por Alengüei Kayun


mayo 28, 2019

Miedo en la casa de luz roja

Tenía miedo, esos cuartos eran de una de esas casas con luz roja y yo estaba trabajando. Conocía demasiado bien a quien estaba a mi lado, pero aún así dudaba por que no venía solo y podría estar sediento y con hambre.

Había mucha gente dando vueltas a esa hora hasta encontrarme con esos ojitos suyos. Un hombre alto que llevaba esa chomba ploma de siempre con dos botones a la altura del cuello.

Era ya de noche y la casa ahora se encontraba distinta: con otras funcionalidades, en cada pieza una cama en vez de dos. Yo acostada en el rincón mirando a la puerta a la espera de que algo pasara… cerré los ojos en señal de resignación cuando le vi entrar. Cuando los abrí nuevamente le vi acercarse a paso calmado hasta quedar juntito a mí. Tenía miedo, esos cuartos eran de casa con luz roja y conocía demasiado bien a quien estaba a mi lado acatado con los ojitos mirando el techo. Pero aún así dudaba por que no venía solo y podría andar sediento y con hambre.

Tranquila mi niña, recuerdo que me dijo. Debió ser mi expresión aterrorizada. Yo sé quien eres, le escuche decir con un tono de voz tan dulce como pudo haber puesto.

Se coloco de espaldas a mi y le abrase por el cuello rozando la almohada. ¿Sólo dormir?, le pregunte tímida. Si mi niña, sólo dormir, me dijo me tomaba las manos. Te he venido a cuidar y a proteger esta noche.

En ese momento en vez de soltarlo me aferre más a él. Adoraba a mi protector….





por Alengüei Kayun








mayo 06, 2019

La pincoya, mi versión




En la isla iban a pescar en una tarde de neblina, estaba tranquila la mar, los peces eran abundantes, uno de los hombres arroja la red a la mar y cuando se recoge los pescadores se alegran por que se siente pesada, cual no fuera sorpresa de todos que junto con coger peses también cogieron a la Pincoya que bajo el mar posee una cola y mientras emerge a la superficie su cola es sustituida por piernas.

Los hombres de mar, con varios años de experiencia sobre las aguas que envolvían la isla, no lo podían creer. ¿Qué ser era ese?, en ese omento la Pincoya se pone de pie y se dispone a hablar, los hombre la escuchan con asombro, mientras que a lo lejos se oye el ruido de las olas.

Se hizo de noche, ya el ocaso desapareció, no hay luna en Chiloé, la Pincoya les dijo, sin mover los labios, que no pueden contar que la encontraron de lo contrario sufrirán desastres. La Pincoya abandono el bote y desaprecio entre la lluvia y la mar.

Pasaron los años, los hombres de aquella noche se volvieron viejos y se retiraron de su oficio, tuvieron hijos t estos los suyos y una noche…

Era tarde y llovía, en la casa se hacían sopaipillas, la cocina a leña ardía, era especial para contar historias, se escuchaban los truenos, la casa relucía con cada relámpago. Ya oscurecía, los niños después de jugar tomaron onces, el abuelo José se mecía en la silla y miraba el fuego de la cocinilla mientras recordaba lo que había pasado hace ya bastantes años.

Después de tomados de onces y sin acordar lo acordado el abuelo decidió narrar lo ocurrido esa noche de invierno, llamo a todos los que estaban y les contó.

A la semana después la profecía se cumplió, cayeron enfermos los hijos y nietos de aquellos que esa noche embarcaron incluyendo al que contó la historia. Cada vez que se embarcaban ellos o sus descendientes no volvían, el Caleuche se los llevaba, hasta que José un día fue al orilla de la playa pidiendo que no siguieran ocurriendo más catástrofes, en ese minuto las aguas se revuelve y emerge de las aguas el mismo ser que encontraron aquella noche.

Ella le dijo si se acordaba de lo que habían acordado, él dijo que después de ver lo que ocurría a sus amigos, su gente y a él se acordó, también pregunto que podía hacer él para parar esta situación, ella le dijo que existe una manera…
El viejito volvió a la casa, hizo todo como de costumbre y se fue a acostar, cerro los ojos y vio la mar, la neblina y el bote, él a la orilla de la playa y en el bote vio a la ninfa acercándose, él se sube y se fueron mar a dentro y ahí los esperaba el Caleuche con todos los que habían desaparecido.

Llovía cada vez más fuerte, el viejito yace muerto en el lecho, velas alumbran el sombrío cuarto y un rayo alumbra por la ventana, un hijo llora la partida de su padre, esa noche nadie durmió, los funerales duraron tres días y tres noches, con mucho frio fue enterrado en el cementerio del pueblo, nadie más hablo del tema y la racha de muertes termino.






Alengüei  Kayún