diciembre 17, 2020

La Escuelita Jodedora VII

 A la mañana siguiente en el pueblo Angie se veía bastante mejor y ya tenía mucha hambre y fue sus clases como si nunca le hubiera pasado nada

En la escuela era todo normal, las festividades habían pasado y ya pronto empezarían las vacaciones. 

—Belinda, pero que cara traes ¿te sientes bien?

La muchacha rechoncha tenía un perfil caído y ojeroso y estaba a punto de vomitar cuando corrió a los baños chocando con Teresa quien venía en dirección a su amiga

—¿Y a esa qué le pasó?

—Ni idea, pero tú tampoco te ves muy bien

—Me duelen un poco los huesos, pero estoy bien creo que me va a dar gripe

—¡Ay no! 

Todo parecía ir transcurriendo con normalidad, salvo una cosa: Nicanor no apareció y de verdad que él siempre ha sido muy responsable en sus cosas y ni siquiera había mandado un mensaje a su prometida. Todo era muy extraño, luego de esa última semana ya tocaban vacaciones y cada quien se iría por su lado. Angie por la tarde fue a casa de Nicanor para saber que le había pasado 

—Hola Pequeña Pelusa, pasa, Nicanor está en el cuarto

La madre del chico siempre alegre y hermosa le abrió la puerta para que entrará y cuando subía por las escaleras hasta la habitación sintió un escalofrío y una sensación de pesadez que casi por instinto se llevó la mano al escapulario. La puerta estaba cerrada y al golpear con los nudillos la madera, se oyeron unos pies descalzos sobre la alfombra. Al abrirse Nicanor ve a los ojos de Angie y se abalanza hacia ella en un abrazo largo y profundo y un suspiro tanto profundo deja escapar un sollozo casi incontrolable.

Luego de un rato recostados sobre la cama Nicanor más calmado le cuenta lo que le había pasado aquella noche luego de se despidieran en la puerta de la casa de ella  

—En el camino a mi casa me encontré con Emilio, Sofía y Belinda quienes me invitaros a un lugar cerca de ahí que querían hablarme de algo muy importante acerca de ti. Les expliqué que era muy tarde y que ya te había acompañado hasta tu casa, pero me dijeron que la cosa iba a ser breve y la verdad que no recuerdo mucho lo que pasó después

Su expresión se volvió sombría y algo turbia, el muchacho le contó que lo llevaron a un antro donde había vedets bailando sobre una tarima con un caño, sentía olor a tabaco y otras sustancias narcóticas que comenzaron a marearlo, y no entendía muy bien lo que pasaba, de pronto una de ellas se acercó a la mesa donde estaban conversando y Emilio se arrimó a la bailarina y muy cariñoso empezó a comportarse de una manera carismática y extrovertida, mientras que Belinda y Sofía se reían. 

—¡Sírvete un trago amigo! – le dijo Belinda con una voz muy dulce, pero con unos ojos llenos de maldad

Al beber cada sorbo el muchacho sentía que su sangre se agolpaba en su cerebro y por su cuerpo crecía la urgencia de algo que se le escapaba de las manos. Una sensación de deseo, lujuria y placer era casi imposible de sostener hasta que de pronto estallo con la mirada de una bailarina delante de él. Con un cuerpo de Diosa, vestida con un top y pantalones de látex, unos labios rojos, cabello largo lacio y unos ojos negros con expresión muerta. 

—… y la verdad que no recuerdo mucho lo que pasó después por qué mi mamá dice que llegué drogado y muy… – Nicanor baja la mirada – erecto.

La sangre se congelo en las venas de esa mujer que estaba escuchando cada palabra como si estuviera recibiendo balines uno tras de otro. Por un instante guardó silencio y secándose las lágrimas se levantó hacia el balcón a conseguir un poco de oxígeno, porque se ha vuelto pálida y las fuerzas se le desvanecían de a poco. El muchacho lleno de vergüenza se le acerca por la espalda e intenta tocarle los hombros, pero Angie se lo impide haciendo que Nicanor retroceda y ella salga corriendo escaleras abajo.

 Aquella noche ninguno de los dos pudo dormir y es que la sensación de inestabilidad era inminente y se sentía muy horrible.





Alengüei Kayún


diciembre 14, 2020

La Escuelita Jodedora VI





Cerca de las dos de la mañana en una casita lejana, Angie entra, igual que su madre, sacándose los zapatos, y sin prender la luz, pero al ver la lampara encendida a un costado del sofá ve que su madre duerme con una manta y descalza viendo el televisor. Angie la mueve despacito para despertarla y juntas van a la habitación de la madre y ella le ayuda a meterse a la cama.

Una vez en su cama Angie hace un recuento del día y los momentos en los que estuvo con Belinda, y haciendo una mueca de desaprobación no puede creer que tengan mismo papá. No podía tener tanta mala suerte. hasta que se quedó dormida:


En noche de luna llena en medio del bosque, caminando descalza y con su camisón blanco iba descubriendo la soberana noche en su máxima expresión, cuando en frente de ella a no más de tres metros, una mujer de cabellos negros y lacios, piel muy blanca y unos ojos rojos, le sonreía malévola. La niña se asusta y trata de huir, pero al estar paralizada la bruja se va acercando más y más y a la pequeña le comienza a doler la cabeza terriblemente.

"Este territorio es mi propiedad, y ni tú ni nadie me lo va a quitar"


La voz entró taladrante con un rostro envejecido tan fuerte que Angie tuvo un sobre salto y gritó tan fuerte que su madre fue a verla para saber que pasaba; al llegar a su cuarto, la niña estaba destapada sudando frio, temblaba tenía fiebre y delirando. Minerva despertó a Marta quien la ayudó hasta que amaneció, pero nada les dio resultado, por lo que apenas dio la luz del sol fueron con la niña al doctor a ver si conseguían algo. Lograron estabilizar la fiebre y la sudoración, sin embargo, el medico fue muy explícito en que esto solo lo había visto solo dos veces antes de éste, el único remedio es La Machi que vive apartada de la ciudad y quien va a ese lugar debe tener en claro que abajo debe dejar su orgullo y su presunción, 

Las dos mujeres se miraron con el corazón afligido y sin decir nada Minerva tomó la responsabilidad, tenía que salvarla, porque con Regina no pudo y hasta el sol de hoy eso es lo que más le duele. 

Al llegar a la casa acostaron a la niña que permanecía dormida por los calmantes que le dio el médico para la fiebre, pero seguía delirando, y eso, les dijo el médico que, era lo que La Machi debía arreglar.


— ¿Señora se siente bien? –  dijo Marta con angustia en sus ojitos 
— No Martita, no estoy bien, pero debo estarlo o sino perderé a mi segunda hija y eso no lo puedo permitir.

Guardó unos segundos de silencio recordando lo de Regina y una lágrima rodó por su rostro. A la mañana siguiente apenas rayaba el sol ya estaba en pie, no había dormido absolutamente nada. Antes de irse se dirigió a la habitación de la hija y la bendijo colocando el escapulario en su pecho.

—¡Señora, al menos tome desayuno!
—La verdad que no puedo tragar nada Martita. No sé a qué hora voy a regresar, por favor cuídamela
— Sí señora.

Ese viernes por la mañana Minerva tomó su gabardina, una cajetilla de cigarrillos y unas pocas monedas y se dirigió rumbo al bosque. El camino fue largo y extenuante, comenzó a ser frio y un viento empezó a congelarle los ojos y su amputación empezó a dolerle. 
A pocos metros encontró una piedra lo suficientemente grande y se sentó para revisarse la pierna que, al desprenderse ligeramente de la prótesis, se dio cuenta que el paño de la envoltura que cubría su rodilla estaba con pequeñas manchas de sangre. 

De su mochila saca un vendaje nuevo y se limpia la herida, quizás, ocasionada por tanto caminar hasta la cumbre. Aún estaba a mitad de camino cuando el frio se volvía mas intenso y el respirar se volvía más dificultoso; su cerebro comenzaba a notar la falta de oxigenación, lo que le hacía percibir pequeños episodios delirantes 

—¿Mucho cansancio?
—¿Qué haces aquí?
—Calma pollita tienes que comer y te estás deshidratando
—Gabriel tú estás muerto, es imposible que hayas sobrevivido a ese incendio

El hombre se hecha a reír con una risa de liviandad excesivamente estruendosa

—Te diría. Pollita, que me vez aquí porque vine desde el cielo en una nave extraterrestre, pero la verdad es que me ves aquí porque te falta oxígeno en el cerebro y si no comes te desmayas 

La madre angustiada siguió caminando sin oír lo que el delirio le decía en susurro, y sin detenerse, hasta que de repente una enorme serpiente pitón amarilla de ojos rojos salta para atacarla. Minerva cae a un costado del río cuando está a punto de ser mordida, aparece un lobo blanco de ojos azules el cual se cruza por delante para recibir el mordisco. Una vez en tierra el lobo se posiciona por encima de su cabeza mostrando los colmillos, amedrentando a la depredadora

El lobo blanco reclina las orejas hacia tras y en un acto de buena convivencia baja la cabeza para que la mujer la toque, Minerva asustada levanta su mano derecha muy lentamente y al llegar a la frente del animal comienza a emanar una energía azul celeste y una sensación de paz tan inmensa recorre el cuerpo de ambos seres. Entonces ocurre que la niña reconoce a su madre. 

Sobre aquella enorme montaña, los seres que ya no habitan este mundo pueden manifestarse de diferentes formas. Alengüei tomando la forma de una loba blanca, inclina lentamente la cabeza hacia arriba mostrando así unos ojos humanos azules cristalinos; aquellos mismos que la niña recordaba dándose tanto amor. Todo tuvo sentido.

—Hija mía, tu pequeña se salvará. Has llegado hasta aquí enfrentando tus peores miedos, y a tus propios demonios. Cuando bajes tendrás otra perspectiva de la vida. Y habrás conseguido pasar al siguiente nivel 

La voz de su anciana madre la podía oír dentro de ella, como si fuese su propia consciencia reconstruyéndola desde el interior hacía fuera. Cuando Minerva abrió nuevamente los ojos la loba no estaba ahí y buscando con la vista se da cuenta que una cabaña estaba en frente. Había llegado.

Toca la puerta con los nudillos, ésta se abre como si estuviera entreabierta; dentro el calor de una chimenea le recuerda lo frío y crudo que ha sido este viaje, se acerca por instinto y cuando el calorcito empieza a subir por sus pies se va percatando de cada detalle de aquel pequeño y acogedor lugar, muy detalladamente hasta que se encuentra con un pequeño cofrecillo que se apodera de toda su atención. Se dirige entonces muy cauta hasta la mesa en donde se encuentra.

—Te estaba esperando 

La voz de la mujer asusto mucho a la mujer quien de un salto hizo caer el cofre del que salió volando una fotografía. La vieja mujer con un movimiento de dedos atrajo el papel a sus manos y éste fue volando.

—Siéntate, te daré algo de comer para que tu demonio te deje en paz

Minerva sabía de los poderes de una Machi gracias a las historias que le había contado su madre, pero era la primera vez que estaba en presencia de una. 

—¿Cómo puedo ayudar a mi hija? No quiero que se muera y se la lleve ese infeliz 
—Tranquila, el venir aquí ya ha ayudado a tu hija y créeme que ya se recupera, solo hace falta que tú como su madre hagas una sola cosa.




Alengüei Kayún


La Escuelita Jodedora V


Andrés como ya sabía desde antes lo que Angie le tenía preparado al novio, hizo detener los mariachis para en su lugar colocar un tema muy especial que la novia había pedido 

— Todo tuyo Angela, cuando quieras. – Malabolí con esa voz tan parsimoniosa hizo que todos guardaran silencio y comenzara la murmuración por lo bajo.

— Emi, tengo sueño, me puedes llevar a mi casa por favor bebé – Sofía con esa voz de niña malcriada se lanzaba en los brazos de su enamorado para que la sostuviera en sus brazos, 

— Ya Sofy tranquila, si gustas te pido un Uber, yo quiero saber que tanto van a hacer 

— ¡Ah no! Yo me quedo, pero tengo sueño Emi

De pronto las luces de la sala de eventos se apagan por completo para que luego la música ahogara los gritos y una luz celeste pálida ilumina el escenario mientras que Tere con un micrófono comienza a narrar una pequeña historia

— Buenas noches a todos y a cada uno de los presentes en este salón. Hoy por motivo del Aniversario número uno de esta Escuela hemos aprovechado la ocasión para que Angie Kayún realice una petición a voz populis. Así que dejo en este escenario a Angie Kayún


Tere baja el micrófono a la altura de su pecho y caminando hacia la izquierda del público baja los peldaños, mientras sube Angie que llevaba puesto un vestido azul sin mangas con un escote pequeño, totalmente ajustado a la silueta del cuerpo, unos quince centímetros arriba de la rodilla, unas medias color piel blanca, unas sandalias  de tacón chino color lilas y su cabello color plata hasta la altura del pecho era tomado en un medio lazo, tomando solo los cadejos detrás de las orejas haciendo caer el resto por detrás de la nuca hacia delante pasando por los hombros 

— Nicanor. Hace ya un tiempo que nos conocemos, hace un tiempo que nos apoyamos mutuamente en nuestras turbulencias amorosas y nos hemos entendido desde entonces.

Angie se acerca hacia donde se encuentra su novio entre el público y extendiéndole la mano para invitarlo a subir el muchacho extiende su mano para tomar la de ella y subir a la tarima de un salto: con un pantalón de tela negro, una franela negra de cuello y mangas largas, su cara afeitada, envolvía el entorno con un suave aroma a perfume. Realmente un príncipe. y así pues la muchacha continúo diciendo 

—  Es por esto, cosita mía, que quiero pedirte aquí delante toda esta manada de roedores,


Aprovechando que Nicanor queda sin palabras Angie se agacha con rodilla en tierra, de su escote saca una pequeña cajita negra, con un listón lila oscuro y abriéndolo con la mano izquierda, mantiene la postura de un caballero ante un Rey y con micrófono en mano derecha proclama. 

— ¿Quieres casarte conmigo?

El novio tomando dulcemente la mano de su princesa la hace levantar y tomando el micrófono la estrecha fuertemente entre sus brazos y sin soltarla anuncia:

— Aquí delante de toda esta manada de roedores, te digo, amada mía, si quiero casarme contigo 

Diciendo esto Nicanor la separa unos pequeños centímetros para besarla apasionadamente mientras todos aplauden festejando hasta que Tere da la señal y las luces del escenario se apagan un segundo y al volver a iluminarse toda la sala los enamorados ya no están.




Alengüei Kayún