febrero 10, 2022

Frescor de Otoño

El frescor de otoño se comienza a sentir en la Casa Grande, el parrón remece sus parras por encima de un patio de tierra que aún quiere ser indómito

 Los viejaños sentados; cada uno en su trono de mimbre: ella hilando Mientras que el matando las moscas junto a las ascuas de un brasero con la tetera hirviendo y el mate listo.



 Dentro su hijo mayor durmiendo la siesta en una de las habitaciones mientras que su hija menor en el comedor preparándose un té siempre a medio terminar.

 Primer invierno que pasarán los cuatro juntos solos en aquella casa que es su vida.

 ¿Dije solos? Quizás no, quizás ahora la Casa esté otra vez llena de gente no sabemos quienes fueron y como no vemos; damos por verdad que...

 Que no están Que no existen Que han muerto. Y cómo somos tan arrogantes y egocéntricos jamás pensamos en el otro plano de la existencia humana

 El frescor de otoño se comienza a sentir en la Casa Grande, el parrón remece sus parras encima de un patio de tierra que aún quiere ser indómito




Alengüei Kayun


febrero 09, 2022

La brújula


— Buenas tardes don Samuel
—Buenas –respondí con un poco de desatino y distracción


Y la verdad no me importó lo que pensara Laura al escuchar mi entonación al salir de la oficina en busca de un archivador con el informe mensual. Seguramente me quedó mirando y como la conozco fue con una expresión entre extrañada y triste. ¿Triste? Pues si la verdad yo me quedaría mirando así. El día transcurrió normal: ni muy latero ni muy mecanizado. Mi secretaria, la Laurita, me trajo un néctar de damasco por que el calor era bastante fuerte. Seguí revisando papeles y esas cosas entonces sin querer se cayó una pequeña hoja amarilla que contenía un numero, revise de inmediato al reverso pero no había nombre o dirección. Llame a Laurita pare que me viera el asunto y me trajera noticias y así lo hizo. Mientras que yo en una de mis revisiones me quede de pronto con la mente en blanco.


Me he puesto serio de pronto y muy pensativo comencé a hilar detenidamente cada una de las escenas que veía frente a mí y entonces caí en la cuenta: Mi mujer no me ama ya más ... Por la noche llegue a mi casa, mi mujer durmiendo y mis hijas no llegaban, abrí el refrigerador y habían puros yogurt de colación. Tomo uno me voy a la cama. A la mañana siguiente como a eso de las diez me levante ya que era sábado y en la mesa la encontré al fin, estaba sentada comiendo un pan con una leche; me miró, se levantado y se fue a la ventana

—Hola – le digo con un tono melancólico
—Es inútil ya seguir con esto
—¿De qué hablas?
—Samuel. – hace una pausa – , quiero separarme
— Pero... hablemos ....


Pero por desgracia la conozco y sé que era inútil rogarla por que pareciera que se riera de mi y no tan solo de mi, sino que de todo aquel o aquella que le intenta "rogar" por muy insignificante que sea por lo mismo, cuando se levantó de la ventana la deje ir frente a mi

"¿cuando se está perdido a qué o a quien se debe recurrir?"



Pasaron algunos después de ese sábado y me di cuenta que me fascina la pintura, y el teatro, entonces Laura me averiguó dónde se impartían talleres y de esta forma comienzo mi nueva vida, salia por las noches, me puse un trovador y a decir verdad siempre quise serlo sin embargo estaba el miedo de qué hubiese pensado ella, pero ahora no me importaba nada y junto a Laura y el teatro en cierta forma me encontré conmigo mismo. Entonces supe que el teatro era mi brújula para no perderme de mi o eso creí hasta el momento.

Cuando se cumplieron tres o cuatro meses desde que paso todo lo de mi separación y el descubrimiento de mi nueva faceta, mi secretaria Laurita: la mujer que por tres años fue mi amiga, mi mano derecha, mi paño de lágrimas a parte de ser mi confidente me iba a dejar, se iba a ir para perfeccionarse dejándome destruido nuevamente. Sin saber nada y partiendo de cero, es decir, la relación que formamos, que por lo demás no fue fácil construirla, se estaba a punto de extinguir, comprendí tres cosas:


  • Laurita se iría
  • El teatro no era mi brújula de orientación de mi mismo
  • Me convertí en un malcriado estando siempre con ella







Alengüei


febrero 08, 2022

Jubilación anticipada... yo no lo pedí

"Sólo queda una hora. Mi último día de servicio. Jubilación anticipada... Yo no la pedí, pero la descripción lo dijo: un problema cardiaco. Tengo que hacerme la idea que debo despedirme de mi placa; de ella y los treinta y tantos años de protección, servicio, lágrimas. sangre, terror y triunfo que representa. Pienso en la tierna sonrisa de Mabel, en los entrecort que habrá comprado en la carniceria hoy. Pienso en el cabo que he dejado suelto: En algún lugar una niña estará en manos de un baboso sin escrupulos.

"Nancy C. once años. Probablemte ya esté muerta. De camino al almacen donde Vargas dijo que la tenían. Surge el dolor: maldita indigeston o eso espero que sea. Alvares y Mena dos matones todo terreno con incontinencia verbal. Debo actuar con discreción. Respiro hondo para que mi corazón se tranquilize. Pero no se tranquiliza. ¡Vamos, hombre! Te necesita --temblando saca del gaban dos pastillas -- El medico dijo que sería así, Tomate la pastilla te digo -- cae al suelo, golpea el puño contra el suelo, del pecho saca la pistola -- se acabo con actuar con discreción, ... ¡se acabo! -- dice mientras se pone de pie -- Respira abuelo. Que no se diga que estas acabado. ¡Que diablos! Entra al saco, a él le gusta oirlos gritar.

"He visto sus victimas con la cara descompuesta, con los ojos desencajados. Paralizadas hasta el último aliento de vida. No hay gritos.... O llego a tiempo... o demasiado tarde. -- disparos -- No es nada, una herida superficial. ¡Levantate abuelo!

--¡Ignacio! ¡Rindete! Suelta a la niña
--No hay nada que puedas hacerme Verdugo ¿Sabes quien soy? No sabes quien es mi padre. Soy intocable y tú eres sólo un comisario. Mirate, ni para disparar te quedan fuerzas.
--Claro que si -- dice apuntando y dandole en la oreja izquierda

Ignacio cae al suelo, Nancy ya libre gatea al lado del hombre

--Cierra los ojos Nancy, no quiero que veas esto, hazme caso cierra los ojos

"Le quitó el arma... las dos. -- desde atràs se oye un disparo que le llega al hombro - Vaya forma de acabar con un compañero

- Corre a casa Nancy ¡Corre!
- Sientate Verdugo! O te dejo tieso
-Eres tan lento que no me detendras
-¡Sientate!
-¡No me detendras!

Disparos... Grito de Nancy... Verdigo cayó moribundo.

"Al final me he sentado, tal y como me dijo. Las sirenas se acercan. Eatá a salvo. Se hace la oscuridad, pero no me importa. Tengo sueño. No pasa nada, estoy bien. Nancy esta a salvo.




"Mi último día de servicio. Jubilación anticipada... Yo no la pedí, pero la descripción lo dijo: un problema cardiaco. El viejo muere, la niña vive. Me parece justo.






Memorias del Escribano